Aquí hay algunas definiciones que ayudan a entender mejor lo que converso en este sitio web, mis artículos, videos, charlas y clases.
Este glosario está en permanente crecimiento y construcción.

Ego: La parte interna encargada de la supervivencia del cuerpo. Como en el momento del tiempo en el que estamos el cuerpo no tiene mayores amenazas, el ego se ha trasladado a custodiar la personalidad a través de reconocer la propia identidad, cree que debe trabajar para la supervivencia de esta.

Alma: El elemento inmaterial que es la parte eterna y espiritual de un ser viviente, separable en su existencia del cuerpo y distinta o ausente de otras partes físicas. El principio espiritual, vital e interior que anima la actividad mental. El alma consiste de conciencia más propósito, mente, personalidad y ser.

Espíritu: La parte inmaterial de todo lo que somos. Allí es donde no hay diferencia y todos somos Uno.

Dios: El todo y la nada. Innombrable, e indefinible.

Mente Consciente: La parte que piensa y cree que ella es quienes somos. Tiene la función de decidir y discernir, y solo puede trabajar en pares. Es dual por naturaleza y toda decisión la realiza en base a compactar en pares. Busca ahorrar energía y por lo tanto repite patrones de conducta, hábitos y creencias antes realizadas o instaladas. Funciona siempre de forma lineal.

Mente Subconsciente: Guarda todas las experiencias pasadas y capta todo lo que está sucediendo incluso más allá de los 5 sentidos físicos que poseemos. Funciona de forma simbólica y energética, a través de historias y actos. Es el lugar donde nacen y se guardan las mitologías y las historias de vida en el relato. Para la mente subconsciente el tiempo no existe. Todas las historias pasan cuando se evocan.
Antiguamente la Teosofía llamó a la mente Subconsciente el “Astral”, antes de que existiesen las definiciones psicológicas del Inconsciente colectivo de Freud y Jung.

Mente SuperConsciente: Mente común que poseemos todos juntos, sin separación y donde existe todo sin excepción. Pertenece a la divinidad y a todos nosotros al mismo tiempo. Está en contacto con la mente subconsciente siempre y se están compartiendo información unas a otras de manera constante.

Propósito: El sentido que tiene la vida. El norte hacia donde se dirige la existencia de un alma en particular. Cada persona tiene como tarea fundamental durante su vida descubrir su propósito, y debe hacerlo inevitablemente por si mismo. Cualquier forma de propósito entregada por alguien o algo más, por muy venerable que sea, será limitada y cargará con la energía de quién lo entregó, por lo que no será una manifestación auténtica de esa vida.

Misión: Los pasos específicos que una persona decide seguir para cumplir su propósito.

Canalizador: Persona capaz de entrar en un estado de consciencia no-ordinario para permitir que su Sabiduría Interior se manifieste a través de la voz, la escritura o cualquier otro medio de expresión.

Ser superior/Yo Superior: También conocido como Sabiduría Interna, la parte impermanente que compone el alma y se une al espíritu. Sabe todo sin saber por qué sabe todo.

Divinidad: La forma tradicional en que nombramos la idea más alta posible que nuestras mentes nos permiten sostener en un momento, a eso le llamamos divinidad.

Matrix: El mundo físico de los sentidos en el que vivimos.

Amor: La expresión máxima de conexión con alguien o algo en particular. Hay muchas formas distintas de amor, y aprender a vivirlas todas nos puede ayudar a experimentar el Amor incondicional, desde y hacia Dios.

Consciencia: Capacidad de darnos cuenta de las cosas y tener la percepción de ellas. La consciencia se expande cuando puedo incluir más en vez de rechazar más.

Conciencia: Implicancia moral del bien y del mal.

Estado de Consciencia: Forma en que percibimos la realidad, lo que nos rodea.

Nivel de Consciencia: Lugar desde donde percibimos la realidad.

Fuente: El inicio de todo.

Creación: Aquello que como humanos somos capaces de manifestar con nuestros actos.

Dimensión: Lugar donde operan distintos niveles de consciencia.

Corazón: El órgano de percepción espiritual por excelencia. Desde aquí es desde donde vemos y percibimos lo invisible a los ojos.

Astral: El nombre que a fines del siglo XIX, la Teosofía entregó al Subconsciente/Inconsciente, antes de que Sigmund Freud y Carl Jung impulsaran a la psicología a comprender el inconsciente.