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Camino a la Madurez

Cuando la vida se manifiesta, aquello que ha estado latente se hace presente, se muestra y se encarna. Es la única forma que tiene lo divino de poder manifestarse, no hay otra.

Aquello que es uno, singular, para poder experimentarse necesita transformarse en dos: sujeto y objeto, femenino y masculino, de lo contrario no tendría la oposición necesaria para que aquello exista. Del mismo modo que para poder mirarte los ojos necesitas de algo que funcione como reflector de tu cara.

Hoy para ustedes eso parece fácil y simple, pues se miran desde afuera constantemente en un espejo todos los días. Mas imagina como era eso cientos de años atrás cuando un espejo no era algo común. Poder verte, mirarte, observarte desde afuera era algo complejo y misterioso. Hoy es algo común.

Así muchas otras cosas se han vuelto comunes en ustedes. Es una gran época de apertura al conocimiento, de apertura al poseer y obtener, y sin embargo por mucho que intenten hacer simple lo sagrado, aquello no tiene la capacidad de ser profundo si no se vive ni se experimenta.

Eso les trae mucha frustración y el perderse constantemente en el camino. ¿Cómo es que todo puede hacer fácil en una píldora instantánea, y la espiritualidad no?

La gran paradoja del camino espiritual es que es muy simple y sencilla, pero compleja a la vez.

La sencillez radica en que necesita de muy pocas cosas, en realidad no necesita más que tu plena atención y transparencia para que sea todo lo que eres sin los artilugios ni adornos.

El desafío es que el secreto está en que remover todos esos artilugios y adornos les es sumamente complejo, sobre todo cuando se han enamorado de ellos o no son capaces de darse cuenta que son artilugios y adornos.

Nosotros los vemos, los notamos y nos damos cuenta de cómo todo aquello que no es esencial lo traen puesto y muchas veces como niños pequeños se aferran a esos “objetos” preciados que desde la parte humana toman como reales.

Para nosotros parecen niños chiquitos aferrándose a la mantita imaginaria que los ayuda a conciliar el sueño. Es allí donde los acompañamos sin menos paciencia de la que tiene un padre que entiende los miedos de si hijo.

Sin embargo, el momento espiritual en el que se encuentran es para que ya sean adultos. Esa adultes la pueden lograr si desean darse el espacio de quitarse aquella mantita para progresar y vivir más allá de los límites de lo que encuentran que es significativo.

Mientras sigan esperando que la espiritualidad o la religión les solucione los problemas que tienen, entonces seguirán en un estado de niñez donde aun no están listos para verse con toda la magia de lo que realmente son.

Mientras sigan revelándose contra la espiritualidad o la religión, seguirán en un estado de adolescencia sin comprender que el espíritu es lo que eres tanto como el humano.

Mientras sigas creyendo que eres solo espíritu y no humano, seguirás lejos de poder evolucionar aunque te sientas maduro.

La clave está en permitirse estar en la paradoja entre la humanidad y el espíritu.

En comprender que lo secreto aunque ha salido a la luz, no es más que el mapa que dicta el camino de lo que se puede conseguir y que el recorrido interno que se logra siempre es el secreto más intimo que tendrás porque allí es donde se genera la transformación.

Puedes elegir si hacer ese camino interno secreto, místico por el solo hecho de que tu lo vives, o si quedarte en las formas y técnicas que no hacen más que asombrarte y distraerte de lo esencial.

Cuando descubras la voz de esa esencia y comprendas que siempre ha estado en ti, y que si le das espacio de manera constante y disciplinada puedes vivir desde la experiencia en vez del conocimiento, podrás progresar.

¿A dónde caminas?
A ninguna parte.

¿A qué has venido aquí?
A vivir.

Si solo estás siguiendo las luces que te llaman la atención o siguiendo los pasos de otros, entonces no estás viviendo.

Honramos esta conversación y el camino que estas siguiendo.

Brahman


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