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Las 3 Torres

“Así es que finalmente podemos hablar de las cosas importantes.

Las cosas que son realmente difíciles ahora.

Es un momento de movimiento intenso mientras los cambios en el interior intentan ir a la par con los cambios en el exterior.

Los ruidos que aparecen en todas partes son tan sólo las distinciones que no puedes realizar en el interior, y que comienzan a aparecer en el exterior.

Lo que queda de la humanidad no es más que las sensaciones y alucinaciones de épocas pasadas, una unión que aún no está completamente realizada y que está esperando ser descubierta y de tener el privilegio de ser vivida.

Como hemos dicho antes, esta es la práctica fundamental para la progresión del espíritu y el alma en el momento del tiempo de la historia.

Mientras intentas eludir y liberarte de los dioses previos, el sistema aún está peleando. Habrá aquellos que peleen y aquellos que intentarán aferrarse a lo que queda de ese contenedor, viviendo en el pasado, en vez de en el futuro.

Como ustedes son seres que viven en el universo que siempre se está expandiendo y el paradigma está terminando en el interior, Esto debe verse en todo su proceso histórico.

Desde el libro albedrío y la libertad que se puede manifestar ahora en cada una de las personas ellas pueden elegir por sí mismos su propio contenedor y sus propias historias para generar así los ajustes necesarios a las piezas más importantes de los seres humanos que puedan realizar en sus vidas.

Pero ya que los seres humanos se han alejado aún más del árbol, del árbol sagrado otra vez, y aunque ellos recuerdan el haber dejado migajas de pan en el camino, ellas no las pueden encontrar en ninguna parte.

Perdidos en la tierra de la magia sin un dios o sin una luz que los guíe.

No pueden ver los peligros, pensando en que la libertad es lo que está sucediendo, dan vueltas perdidos por los páramos internos, abrumados por las luces que brillan de los autoproclamados dioses que succionan sus vidas y los comen vivos desde dentro.

El primero de ellos aparece como el dios del cientificismo.

Esto dios demanda pruebas tangibles de la vida queriendo estandarizar las experiencias en el nombre de la ciencia y el descubrimiento de la gran verdad.

Succiona la energía demandando nada más que perfección a sus estándares, que aquellos que están cercanos a él alimentan y crean.

Debe notarse que este no es un dios simple, pero una representación de la estandarización del querer ser normal.

Succiona energía de las ganas de los seres humanos de ser aceptados por sus similares, sus hermanos, sus hermanas y sus padres.

Se fundamenta en la lógica dual del pensamiento y se alimenta al comer vivos a aquellos que se arrodillan frente a él con los ojos cerrados.

No tiene cara sino que cicatrices de los momentos en los que fue creado.

Es un centro falso en el que mucho se refugian, y en el que muchos más lo harán en el futuro.

Éste dios caza a los inseguros como todos (los tres) lo hacen. Es familiar con el proceso de la creación, aunque le promete a sus seguidores que lo podrán entender, nunca llegarán a hacerlo y por eso su expectativa nunca será cumplida.

El segundo dios es el dios de las cosas, los placeres, y los dolores y demanda siempre ser alimentado.

Su energía viene de la energía de los humanos que rezan para que las cosas llenen sus vacíos con lo material.

Acechan a los inseguros prometiendo cumplir sus añoranzas para conectarse a través de procesos de usar la energía que han ganado en cosas materiales. Pide de ti que le mantengas el fuego vivo al entregar billetes a su hoguera.

Incluso aquellos que creen que están libres de este dios algunas veces sin darse cuenta van hacia el fuego y ofrecen algo para mantenerlo vivo.

Incluso hay algunos que lo alimentan o intentan detenerlo al ir al mismo fuego a quitar los billetes que no han sido consumidos, sin saber que siente muchísimo placer de eso también.

El tercer dios es el de la rectitud. De la incesante necesidad de estar en lo correcto.

Este dios acecha a aquellos que no se pueden mover sin elegir un lado.

Que creen que la vida se trata de estar en el lado correcto de la historia y entonces los fuerza a tomar uno de los dos bandos.

Cada uno piensa y cree que está en el mejor lugar en comparación al otro. Cada uno no se da cuenta que lo que complace a este dios es la lucha incesante. El tira y afloja que nunca termina entre “nosotros y ellos”.

Esta es la fuerza de este Dios y aunque es realmente algo nuevo, usa esta estrategia ancestral para poder encantar, hipnotizar y consumir a quienes no están despiertos.

Una última palabra respecto al primer dios de los sentidos.

Acecha en ellos como si fuese el único camino hacia el mundo la única forma de vivir.

El comenzó la campaña de censura de los mundos internos y es el encargado de enmascarar a estos tres seres de fuerzas dulces y dañinas que entregan que domina a la humanidad.

Cada uno una torre falsa que se viste así mismo como un árbol de la manera en que la antena de los teléfonos celulares son creadas en el mundo real.

Ellos encantan e hipnotizan sin permitir al Ser construir un verdadero contenedor sin permitir que las almas se expresen.

El peligro del primer dios es que te hace creer que no hay nada más, que no hay sombra y que no hay Ser.

Debe ser enfrentados descubiertos para que entonces la verdad pueda ser manifestada.

Los humanos despiertan, lo sienten, lo ven, pero los sentidos perturbados mientras la luz se cuela por pequeños poros de relámpagos que vienen hacia los páramos en los que ellos viven, hace que no se den cuenta de lo que realmente está pasando.

Los rayos que caen a través de los cielos intentan despertarlos.

Sin embargo no es suficiente.

Muchos de ellos simplemente no ven, no sienten o no registran lo que está sucediendo.

Prefieren seguir con sus vidas y hipnotizados por la última caja que han recibido del Dios de las cosas.

Otros que si lo ven, que si registran los relámpagos se asombran y esperan el siguiente, pero no entienden la apertura de la experiencia que se está manifestando.

Prefieren estudiar los fenómenos, analizarlos, describirlos pero nunca los usan para ver la luz.

Han creado muchos instrumentos para poder medir sus ocurrencias del como, el cuándo y el por qué.

Incluso han sido exitosos en predecirlos pero ninguno de ellos se ha preocupado de la luz.

Finalmente aquellos adoradores del Dios de la rectitud ni siquiera creen en los relámpagos y prefieren creer que no existen incluso si los han visto.

“Nunca nadie nos dijo que esto era real así es que preferimos no verlo”, dicen.

Niegan completamente la experiencia y prefieren seguir ensimismados y perdidos en los páramos, solos pero con confianza en su propia verdad.

Sin embargo hay esperanza ya que algunos tienen la capacidad de sentir los relámpagos y verlos por lo que realmente son.

Ven como las máscaras de los falsos dioses son quitadas por una fracción de segundo con cada uno de los relámpagos y se preguntan ¿qué pasaría si permitimos más luz a este lugar? ¿qué sería de este lugar si donde siempre hay oscuridad, los páramos se iluminaran y la luz surgiera por más de solamente una fracciones de segundos?

¿Podríamos ver lo que realmente son aquellas torres?”

Brahman