Trilogía de la Sabiduría – Parte 1 – Mediumnidad, Canalización y Sabiduría

Desde que comencé inesperadamente a sentir que recibía información desconocida desde alguna parte del Universo hace ya más de 15 años, y me aventuré a entender qué me estaba sucediendo y cómo poder manejarlo, las cosas han cambiado mucho.

En ese instante las personas que guiaban el grupo de meditación donde iba cada semana me explicaron de qué se trataba. Me compartieron un par de nombres de libros con información “canalizada”: El mensaje de los Pleyadianos, de Barbara Marchiniak, y Kryon, de Lee Carroll. Me dijeron que solo algunos canalizaban, que era una especie de don y que sería algo que sucedería solo. Me tuve que lanzar a investigar. Ninguno de ellos decía cómo manejar esto que me sucedía y tuve miedo a ser una persona más de aquellas que “sienten o escuchan” voces. Por lo tanto no fue algo a lo que accediera rápidamente, ni tampoco a voluntad. A medida que avanzó el tiempo comencé a sentirme un poco desanimado porque no fluía de la manera en que estos escritores decían que les había sucedido.

Durante algunas meditaciones que realicé en esos tiempos tuve momentos de gran lucidez donde podía ver como todo estaba conectado en el universo, donde además me decían que en algún momento podría llegar a tener acceso a esa conexión y a muchísima información, pero que aun no era el momento, debía dejar pasar el tiempo y el proceso.

Varios años después –el 2007– conocí a Pepper Lewis, quien terminaría siendo mi maestra de canalización y de algún modo, mi madre espiritual. Aunque estoy seguro que a ella le gustaría que le llamara mi “hermana mayor” espiritual.

Pepper me enseñó a ordenar la canalización, a darle una estructura (algo muy necesario para un capricornio como yo), aprendí a poder abrir y cerrar el canal a voluntad. Claro que eso no significó que las partes prácticas del proceso fueron saltadas, por el contrario, necesité practicar cada vez más para poder refinar la habilidad. Por eso es que hoy a mis alumnos les insisto en la necesidad de practicar tanto como puedan, no solo para quitarse el miedo y las dudas, sino que también para ganar confianza y además para que los circuitos necesarios corporales y energéticos se establezcan y fortalezcan.

Años después, luego de haber recibido el legado de Pepper para continuar y compartir el curso de canalización, no me he detenido en solo tomar aquello que ella preparó, sino que estoy en el proceso de buscar una forma de ampliarlo, profundizarlo y abrirlo, algo que en muchas ocasiones he conversado con ella.

Sucede que sentimos que la palabra “canalización” queda chica para lo que hacemos y enseñamos. Sentimos que la terminología está demasiado arraigada en el New Age, así como también la forma en que suceden estas conexiones, que de este modo la contribución al mundo en que vivimos y sus alcances se ven limitados, constreñidos cuando en realidad es mucho más basto y profundo.

¿Cómo Pequeña?

Cuando uso la palabra “pequeña” lo hago con toda la confianza de estar transmitiendo el significado y la imagen correcta de lo que siento –y sentimos– cuando se nos pide hablar de canalización. Porque si bien es cierto que es la palabra más reconocible por las personas que se acercan en primera instancia para poder ponerse en contacto con este tipo de Sabiduría, también limita la conversación solo al camino que viene desde el New Age.

La canalización es mucho más que conversar con entidades o seres que habitan en otros niveles de consciencia más elevados, mucho más que conectarte con tus guías y mucho más que acceder a los registros akáshicos y hablar con personas que han dejado este mundo. Todas esas definiciones son simplificaciones de algo mucho más complejo, que no puede ser explicado por la mente, la lógica o la razón.

De hecho, la palabra “canalización” es sólo la más reciente definición ampliamente conocida que este tipo de habilidad ha tomado en la historia de la cultura occidental. Varias de las palabras antes usadas aún existen, aunque se ocupan en contextos levemente distintos, pues la Sabiduría que se transmite también se ha ido modificando y ampliando a medida que la cultura entiende y comprende de mejor manera de qué se trata de lo que estamos hablando.

La palabra “canalización” aparece en los años 60s y se hace famosa en los 80s cuando el New Age comienza a crecer, en parte inspirado por la cultura de los 60s y 70s, y también de la influencia de las corrientes espirituales orientales que llegaron a América. Pero quizás lo más importante del por qué aparece esta palabra es para diferenciarse del término “Medium”, que estaba comenzando a ser usado por todo tipo de psíquicos y personas inescrupulosas que poco a poco iban siendo descubiertas como fraudes.

Es importante puntualizar que como en todo campo donde los conocimientos no son ampliamente difundidos, quien no está dentro del círculo que posee la sensibilidad para discernir entre un buen prestador de un servicio o uno malo, se hace bastante simple poder engañar a los desprevenidos. Sucede también en la política, la medicina y en muchos otros rubros.

La palabra “canalización” nace de Jane Roberts, canalizadora de Seth en los años 60’s que para explicar lo que le sucedía con su conciencia explica que lo que hace es “cambiar de canal” como si fuese una televisión.

Sin embargo, el termino toma popularidad en los 80s y se podría decir que los más grandes impulsores a cargo de popularizar este término son JZ Knight quien canaliza a Ramtha, Ronna Herman que canaliza al Arcángel Miguel, y Lee Carroll que canaliza a Kryon. De hecho, muchas de las “canalizaciones” que aun vemos dando vueltas en libros, internet e incluso en sesiones personales, toman un tono y forma similar a la que estos tres reconocidos autores realizan.

Del mismo modo, anteriormente la palabra “Mediumnidad” fue una forma de darle cierta seriedad y estructura al “Espiritismo” en la era victoriana por parte de Alan Kardéc en Francia el año 1850, con un libro específicamente escrito para quienes quisiesen realizar el trabajo de conectarse con los espíritus: El Libro de los Mediums.

Pero eso no es todo en cuanto a términos en este tipo de conexiones con el espíritu. Se usaron también, en distintos momentos, términos tales como Amanuense, Escriba, Revelación, Profeta u Oráculo. Todas formas de conectarse con algo más allá de lo visible y que tiene la capacidad de guiarnos a través de consciencias más amplias que las que poseemos en nuestro día a día. Todas palabras e ideas que han sido trascendidas e incluidas en el vocabulario a medida que la cultura se desarrolla, y el entendimiento de la vida y de la realidad más allá de los cinco sentidos se amplían.

Tanto los términos Amanuense, Escriba, o Medium, son al igual que el de “Canalizador”, palabras que nacen en momentos de la cultura donde se necesita de intermediarios para acceder a la divinidad. Lo mismo sucedía con los profetas y oráculos: solo algunos “más avanzados” o con ciertos “dones” eran los capaces de lograr esa conexión. Esa comunicación, a través de revelaciones entregadas directamente a ellos y con la ayuda de alguien ya iniciado en el oficio y el arte eran preparados para dedicar su vida a ese contacto para ayudar a las demás personas en sus caminos.

Todo ello radica desde una idea de separación de aquello que no está manifiesto, de desvinculación de lo divino que necesita ser reunido; idea que le da el nacimiento a la palabra “religión”, de re-ligar, reconectar. Siempre a través de un intermediario que tuviese el permiso para hacerlo que, dependiendo de la cultura, cambiaba quién debía otorgarlo. Por ejemplo, en un pueblo originario americano como los mapuches, solo una machi puede iniciar a una machi y darle ese permiso, mientras que en la iglesia católica solo un cardenal puede nombrar nuevos sacerdotes y otorgarles ese nuevo permiso. Algo que si bien es cierto, suena y es restrictivo, al mismo tiempo ayuda a entregar seguridad, credulidad y seriedad al servicio que que a los 18 años tuvo su primera conexión.

Davis era un niño de una familia pobre, nunca fue a la escuela y quien, según describe Arthur Conan Doyle en su libro Historia del Espiritismo publicado por primera vez en 1926, señalaba conversar en sus momentos de trance con el filósofo griego Galeno y el mismo Swedenborg a quienes apuntaba como sus maestros para incluso dar recetas de sanación a las personas con las que se reunía.

Davis llegaría ser una pieza fundamental en la idea del espiritualismo en los Estados Unidos, y tanto él como Swedenborg profetizaron la idea de que la conexión sería cada vez más directa con este tipo de maestros.

Contemporánea a Davis en Estados Unidos, una médium llamada Nettie Colburn realizó varias visitas a la Casa Blanca patrocinada por la esposa del entonces Presidente Abraham Lincoln. Durante sus “seanses” (otro nombre derivado del francés para las sesiones de espiritismo) le habrían dado a Lincoln la información para cómo terminar de mejor forma con la guerra civil de ese país.

Hoy vivimos en un mundo y una cultura occidental donde la igualdad es una piedra fundamental de nuestro acuerdo social, algo que hubiese sido impensado en la época de Swedenborg, Davis, o incluso en los años 80s y 90s. Esa idea es algo que impulsa la visión de estas dos personas, y es una de las razones del por qué siento que el término “canalización” hoy nos está quedando pequeño, porque el intermediario está desapareciendo.

Deshacerse del hombre del medio

En el mundo de los negocios se dice que los intermediarios son solo un gasto innecesario, y que si puedes comprar directamente al creador del producto el precio suele ser mucho mejor, por lo que es bueno deshacerse del hombre del medio. En este caso respecto a la conexión con la divinidad, la idea es la misma. Pero ¿de dónde nace el intermediario?

En el libro The Wisdom Way of Knowing (La forma de conocer de la Sabiduría) de Cynthia Bourgeault una escritora y estudiosa del misticismo cristiano, se señala el siglo cuarto después de Cristo como un punto fundamental en el cómo occidente entiende la espiritualidad.

“Es algo simplista, por supuesto, el apuntar a la pérdida de toda una tradición a un evento en particular. Pero como una acción simbólica el toque final de las campanas resonó claramente en la infame riña de la doctrina entre San Agustín y Pelagio quien había sido criado en las iglesias celtas de las islas británicas, donde la forma antigua de participar en el conocimiento duró mucho más. Él sostuvo lo que él creía era la enseñanza original de que era posible y necesario para las personas el embarcarse en el camino de la perfección, que la ‘theosis’ (la palabra griega para ‘divinización’, o la completa realización de la imagen divina y semejanza en la persona humana) era todo el punto de nuestro peregrinar por la tierra.

A San Agustín le horrorizaba esa idea, y su contrapropuesta, que se convirtió en la doctrina del Pecado Original, fue la que ganó. Él sostenía que la perfección era imposible para los seres humanos; la naturaleza humana es tan irreparablemente corrupta que la salvación es posible solo a través de una extraordinaria infusión de gracia mediada a través de Jesús y específicamente en la Iglesia. En esta disputa, las tendencias que ya estaban funcionando dentro de la Iglesia por más de un siglo tuvieron fruto: Jesús fue reposicionado de ‘Moshel Meshalim’ (Maestro de la Sabiduría) a mediador, y el camino espiritual fue re enmarcado de una forma de divinización a una operación de rescate.

Con esto, la Sabiduría perdió su carácter en el occidente cristiano. Puesto de manera simple como dicen en Maine ‘No puedes llegar allá desde acá”. La visión que en virtualmente todas las otras tradiciones espirituales del mundo es tomada como no solo posible, sino como lo fundamental de iniciarlas, la transformación de la persona en la imagen perfecta (completa y entera) de lo divino, estaba ahora teológicamente fuera de los límites para los cristianos.

Fue una derrota aplastante, y sus consecuencias aún están ocurriendo en Occidente”.

Creo que aquí es donde ocurrió el cambio, pero también creo que en la sociedad occidental y gracias en gran parte a la influencia de oriente hoy vemos que es posible buscar el camino espiritual desde ese punto de vista, desde el buscar ser la imagen y semejanza de la divinidad. Allí la palabra “canalización”, donde nos conectamos con un ser de otra dimensión, sigue siendo una forma de intermediación entre nosotros y lo divino.

Nuevos Problemas

Reconocernos como la divinidad ha sido un tema fundamental en la mayoría de las “canalizaciones” actuales, desde Knight, Herman y Carroll, hasta la mayoría de las personas que se dedican de manera más profesional a esto. Pero toda solución traerá en el futuro un nuevo problema.

Aquello ha hecho que muchas personas efectivamente acepten esta idea de ser dioses y la incorporen en sí mismos, lo que ocasiona un nuevo problema: el mundo se está llenando de “canalizadores” auto-proclamados.

Si bien es cierto que esto podría parecer algo positivo, el problema radica en que, tal como había mencionado antes, no tenemos hasta ahora todas las herramientas ni el conocimiento como para discernir quién es un buen “canalizador” y quién no lo es.

Una de las cosas básicas que he descubierto en estos años de estudio y facilitación de cursos para que otras personas aprendan a tener este contacto, es que el desarrollo espiritual y la capacidad de observar el mundo desde puntos de vista no-duales son absolutamente necesarios para generar una mejor conexión y entendimientos más profundos de lo que se recibe del ser con el que nos conectamos.

A esto debemos sumarle que gran cantidad de los conocimientos respecto a la canalización son mitos que se repiten desde visiones del mundo dualistas y dogmáticas que se dicen una y otra vez lejos de la experiencia, y que muchas de las personas que enseñan usan metodologías “canalizadas” que no toman en cuenta los procesos de aprendizaje de las personas desde el punto de vista humano, y además se enmarcan en cosmologías dogmáticas.

Existe también una gran cantidad de personas con ciertas habilidades psíquicas (y otras con no tantas) que debido a la popularidad del término “canalización”, lo han empezado a usar para referirse a lecturas de registros akáshicos, tarot e incluso a la conexión con los espíritus de personas que han fallecido, justamente el por qué en primera instancia este término se popularizó en los 80s.

Todo esto hace que los problemas crezcan y entonces corremos el riesgo de que la “canalización” se transforme en algo que esté fuera de control de cualquier tradición o linaje y termine por perderse dentro de aquello que nadie sabe cómo llevar hacia el futuro al transformarse en propiedad de todos y de nadie a la vez, donde todos saben, pero no hay ninguna autoridad ni estudio que califique a las personas adecuadas. Esto suena como todo un sueño acuariano, pero hará que a la larga se pierda en el tiempo el acceso a la conexión. En todo se requiere una separación entre quienes saben hacer las cosas y quienes no, una forma en que lo nutritivo se separe de lo no nutritivo.

Lo último que quiero apuntar al respecto es que mucho se está diciendo últimamente por parte de canalizadores famosos, que está llegando el momento de fusionarse con el ser canalizado, de hecho muchos están hablando de estar simplemente inspirados por la divinidad. Creo que esto es simplemente otro síntoma de lo mismo que he explicado antes, la necesidad de ajustar el término, porque no nos estamos haciendo “más divinos” –siempre lo hemos sido– lo que necesitamos es aprender a comprender como fluye aquella Sabiduría a través de nosotros y cómo podemos trascender e incluir aquello que nos trajo hasta este lugar.

Posibles soluciones

Escribir esto es la primera posible solución, así como también darle estructura a una escuela, que es lo que he estado haciendo los últimos años. Con el apoyo de Pepper y de ciertas personas claves dentro del desarrollo de este camino, pretendemos armar una escuela que trascienda el conectarse por conectarse, que libere a las personas de los dogmas y las empodere realmente a conectarse con su parte divina. Si bien es cierto que la “canalización” es solo uno de los caminos, es aquel con el que me siento identificado y el que siento que puedo ayudar a construir y trascender. De allí nace la siguiente solución.

Personalmente me gusta mucho la forma en que Esther Hicks presenta su trabajo con Abraham, quien ganó mucha notoriedad durante la última parte de la primera década del siglo XXI por haber inspirado la película y libros de El Secreto. Hicks dice canalizar a una consciencia grupal no local, algo que en mi experiencia de canalización con Brahman me parece muy acertado y familiar.

Como dije anteriormente el término “Canalización” queda pequeño por todo lo nombrado. Porque es más que conversar con los ángeles, guías o maestros ascendidos, y porque nace desde un punto de vista donde estamos separados y necesitamos ser salvados por un otro de una dimensión no perceptible por nuestros sentidos; viendo que además está en un punto de riesgo de ser mal usado de manera demasiado amplia debido a su popularidad, es que me quiero atrever a llamarlo de otra manera, una manera que engloba todo lo que es y que permite además incluir y trascender los conocimientos de la psicología Jungiana y la psicología transpersonal, así como también las tradiciones orientales además de volver a un punto fundamental dentro de la historia de occidente antes de la glorificación de la razón.

Peter Kingsley, un estudioso de la época clásica de la filosofía, habla en el libro Los Oscuros Lugares del Saber del filósofo pre-socrático Parménides, quien en su viaje al inframundo habría recibido la lógica y la razón como un regalo de los dioses, una herramienta para utilizar la mente en el mundo. Un regalo que luego uno de sus discípulos, Platón, se encargó de glorificar y marcó el camino de esta mitad del planeta.

Por ahora simplemente la invitación es a ver la “canalización” más allá, y comenzar a comprender que en realidad lo que brota en cada una de las conexiones es la Sabiduría que existe en todo el Universo.

No importa si esa Sabiduría está adentro o afuera, aquel viaje de descubrimiento es el que cada uno debe hacer y creo que mientras no lo hayas hecho es mejor al menos caminar un poco, antes de dar un veredicto. Lo nutritivo aquí es permitir que nuestra conexión con el Yo Superior, Ser Divino, Yo Auténtico o Sabio Interno, como sea que le quieras llamar, pueda salir; por ahora aprender a “canalizar” creo que es la mejor manera de traerlo con la menor cantidad de interferencias posibles permientiendo que la información se transforme en Sabiduría y no al revés, porque la información puede vivir en un papel o en una pantalla, pero la Sabiduría solo puede vivir dentro y a través de los hombres y las mujeres.

La Sabiduría no es una fantasía, sino que es el momento exacto en que el Universo y tú propósito se revelan frente a ti.

Para llegar a ello es necesario aprender a quitar todos los filtros mentales y emocionales que existen, y así como lo hacían los chamanes antiguamente, donde solo un iniciado podía iniciar a alguien más, y donde solo quién ya se había sanado por sí mismo podía sanar a los otros, en el camino de la “canalización”, o más bien dicho el de la Sabiduría, solo aquel que ha construido ese puente y lo ha transitado, puede enseñarles a otros a construir el propio.

Baja la trilogía completa aquí!

Mediumnidad, Canalización y Sabiduría – Trilogía de la Sabiduría – Parte 1

Profetas, Oráculos, Canalizadoes y Sabios – Trilogía de la Sabiduría – Parte 2

El Acceso Actual a la Sabiduría – Trilogía de la Sabiduría – Parte 3


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